El ónix es un cristal de energía profunda y firme, estrechamente vinculado a la protección energética, al enraizamiento y a la fortaleza interior. Su vibración actúa como un escudo energético, ayudando a absorber y transformar energías densas, pensamientos negativos e influencias externas que pueden desestabilizar el campo emocional.
Este cristal promueve estabilidad emocional y autocontrol, siendo especialmente indicado en periodos de estrés, presión emocional o desequilibrio interior. Su energía ayuda a mantener la mente centrada y el corazón firme, permitiendo afrontar desafíos con mayor serenidad, disciplina y confianza. Actúa como un pilar energético que sostiene la fuerza interior durante procesos de cambio o exigencia.
El ónix apoya también la liberación de miedos, inseguridades y patrones emocionales repetitivos. Su vibración fomenta responsabilidad emocional y la capacidad de permanecer centrado incluso en situaciones difíciles. Es un cristal que promueve madurez emocional, constancia y presencia consciente.
A nivel energético, actúa principalmente sobre el chakra raíz, reforzando la conexión con la Tierra y promoviendo una sensación profunda de seguridad, estabilidad y protección. Esta acción favorece el enraizamiento y la capacidad de vivir el presente con firmeza y claridad.
Puede utilizarse en la vida cotidiana como un amuleto de protección energética, durante el trabajo, en entornos exigentes o en momentos en los que es necesario reforzar límites energéticos y estabilidad emocional. Su energía actúa de forma continua, creando un campo de protección sólido y equilibrado.
Ficha técnica
Cristal: Ónix natural
Composición química: Dióxido de silicio SiO₂
Dureza: 6,5 a 7 en la escala de Mohs
Chakra asociado: Raíz
Formato: Esferas pulidas en hilo elástico
Nota de cuidado: Puede limpiarse con agua corriente y recargarse a la luz de la luna. Evitar golpes para preservar la integridad del cristal.